El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha viajado hoy a Abjazia para dar un impulso a las relaciones con esa región separatista, cuya independencia el Kremlin reconoció junto a la de Osetia del Sur el año pasado después de la guerra de cinco días con Georgia. La visita de Putin y sus promesas de ayuda financiera para garantizar la seguridad de Abjazia han irritado al régimen de Tbilisi, que las calificó de provocación, al igual que ha irritado a Kiev el furioso mensaje de ayer del presidente Dmitri Medvédev a su colega ucranio, Víktor Yúshenko.
“El año próximo enviaremos grandes sumas de dinero -alrededor de 15.000 millones de rublos – para solucionar las cuestiones de seguridad, es decir, para construir la límite estatal de Abjazia y para nuestra base militar”, dijo Putin.