
Hoy en día cumple tres años de condena en un centro penitenciario de Kentucky sin embargo, hace más de seis era uno de los principales proveedores de la CIA en Europa, desde donde ayudó a la Agencia Central de Inteligencia a construir la red de cárceles secretas repartidas por el mundo por las que pasaron un gran número de presuntos terroristas.
Kyle D. Foggo obtuvo el encargo casi dos años después del fatídico 11 de septiembre, en el momento que tras la caída de las Torres Gemelas de Nueva York la Administración Bush decidió declarar su particular guerra contra el terrorismo, que en la práctica concluyó sentando las bases para todo tipo de violaciones de Derechos Humanos en nombre de la mal llamada libertad.
El ‘New York Times’ demuestra este jueves que fueron dos agentes de la CIA los que contactaron en marzo de 2003 con ‘Dusty‘, como era conocido en el cuartel general de Langley (Virginia) uno de sus mayores proveedores asentado en Frankfurt, a quien se podía solicitar desde cigarrillos y burbon hasta aviones de carga y todo tipo de armas.